Los sonidos del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina son un tornasol. La música ha estado presente en el desarrollo del Departamento desde su génesis y ha dado grandes exponentes como Los Legendarios, el Grupo Orange Hill y Bahía Sonora. Por donde se mire, el organigrama lírico es parte fundamental de la identidad que define la esencia isleña.
Ritmos como el reggae, calypso y dancehall son algunos de los principales representantes de la cara sonora de las ínsulas, sin embargo, lo que poco se conoce es que San Andrés tiene una participación también en el movimiento del Sound System colombiano. Empecemos por definir algunos conceptos: los sistemas de sonidos son los pickups, y no todos los pickups son sinónimo de champeta. De hecho, uno de los rasgos diferenciales de la escena picotera local es la reproducción de música distinta a este género, a modo de masificación.
Antes de profundizar, resulta pertinente aclarar que este texto no se perfila como una apología al uso de los pickups en San Andrés, pues se parte de la base de la prohibición que tienen en el Departamento por parte de la Administración Local; entonces, el artículo tiene como objetivo profundizar en el rol que de la isla en el Sound System colombiano y su incidencia en el devenir actual de la música del Archipiélago.
En búsqueda de dilucidar el derrotero sobre el cual transitó el movimiento picotero sanandresano, la Revista Zona Turística conversó con Carlos Mario Mojica, investigador musical y quien es un gran conocedor sobre los pickups en Colombia.
¿Cuáles son los orígenes de los pickups en San Andrés?
Estuve conversando con varios de los hacedores de la isla y me contaron que desde los 60 más o menos hubo promoción de muchos discos afrocaribeños, y luego de los 70 es cuando se comienzan a ver las primeras manifestaciones de pickups en San Andrés. Estamos hablando de muchas décadas, por eso digo que se desarrolló casi en paralelo con el movimiento con Barranquilla y Cartagena. Muchas ciudades en el mundo tienen sistemas de sonido, los hay en Angola, Brasil, México y Nueva York, por mencionar algunos. No somos los únicos, pero tenemos unas características propias que nos diferencian de los demás y es que tuvimos la fortuna de aceptar y promover música de todo el mundo y además somos el único sistema de sonido que tiene una pintura como iconografía gráfica, en otros países esto no se tiene.
¿San Andrés tiene rasgos propios en su escena picotera?
Tiene las mismas características de la costa norte de Colombia, la diferencia puede estar ligada en que en San Andrés se promovió mucha música autóctona, que hacía parte del pentagrama isleño y esos discos casi no sonaron en Cartagena o Barranquilla, entonces te das cuenta que acá se escuchan otros ritmos, pero se le da más protagonismo a la música nativa, al punto que hoy se tiene una rítmica, no sé si género, la rancha, y que está sonando al interior del país, en los pickups
¿Cree que la cultura picotera democratiza el entretenimiento?
La idea de deselitizar es algo fuerte porque la música es una forma de arte y no podría tener ningún tipo de validación por parte de ciertas personas, lo que muchos opinen de esta es absolutamente valedero, como el que tiene una perspectiva diferente. El asunto con los pickups más allá de deselitizar la música, es deselitizar el entretenimiento. Anteriormente, quienes sólo tenían acceso a divertirse eran las clases privilegiadas y por eso era que existían los bailes de salón, cuando el sound system se toma la calle, se democratizó el entretenimiento popular, ya no era necesario pagar sino que se podía acceder al goce de forma gratuita. Además de eso, el pickup contribuye al sustento de la familia propietaria de él y de los alrededores, donde se crean microeconomías: quienes vendían la cerveza, la comida y etcétera.
¿Existen estereotipos sobre la cultura picotera?
Claro que sí, satanizaciones y estigmatizaciones. Siempre se estereotipa al picotero, como viene de lo popular, con la delincuencia, peligrosidad, violencia, cosas que ocurren también en otros escenarios. Desde mi experiencia, siempre me gustó mirar al pickup de manera académica. Claro que existen lunares, pero el problema está cuando se generaliza, no toda la cultura picotera es sinónimo de delictividad. Lo que yo hago es tratar de cambiar esa visión a través de espacios de conversación sobre el significado del sound system. Los diálogos sonoros son fundamentales para que nosotros podamos aprender a valorar esa forma de expresión que está basada en la música; africanas, antillanas, latinas, ortodoxas, clásicas, modernas.
Por: Juan David Herrera Menase

