Los agüeros son parte clave de la cultura colombiana, desde dar vueltas con una maleta para atraer viajes, hasta comer 12 uvas y pedir un deseo en cada una, todo es idiosincrasia de nuestro país. San Andrés no es ajeno a estos comportamientos y tiene en su folclor creencias particulares sobre el mundo y su interacción con él.
Uno de los textos que mejor plasma estos pensamientos es “El folclor de San Andrés y Providencia” de Álvaro Valencia Zuluaga, en el que se consignan, entre otras cosas, un recuento de los principales agüeros de San Andrés. Por ello, el presente artículo tiene como finalidad hacer un breve repaso de algunos de ellos.
La mata de sábila
La cosmovisión de un territorio se liga con la naturaleza, con las plantas, prueba de ello es el famoso Popol Vuh, en el que se relata el pensamiento de las comunidades indígenas y su perspectiva sobre la creación del hombre, según ellos, relacionada con el maíz. Siguiendo esa línea, Valencia comenta que los sanandresanos “le tienen mucha fe a la mata de sábila” y se dice que cuando le hacen un mal a una persona o alguno de los que viven con ella, el mal no se reproduce dentro de la casa sino que va directo a la planta, la cual se seca al contacto con la energía maligna y, además, expulsa una suerte de sangre y baba blanca, lo que significa que no se causó ninguna afectación hacia quien iba dirigido.
El caimito
Por otra parte, las frutas ocupan también un lugar especial en las creencias colombianas, como colocar una rodaja de limón en las casas con el fin de absorber las malas energías. Siguiendo con lo consignado por el autor, otra de las creencias del departamento es que los viernes santos se les prohíbe a los niños jugar (o montar) el palo de caimito porque trae mala suerte. Concretamente, se dice que quienes hagan esto se exponen a caídas y fracturas.

