La Corte Internacional de Justicia de La Haya se reunió el pasado 13 de julio para dictar su veredicto sobre la última demanda de Nicaragua contra Colombia sobre los límites marítimos de ambas naciones. Las pretensiones del país centroamericano eran extender su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas desde su línea base, mientras que los argumentos de su contraparte giraban en torno a que estos supuestos derechos no existían.
La zozobra invadió los corazones de los habitantes de la isla quienes temían una reminiscencia de lo sucedido en 2012 donde se perdieron cerca de 75.000 kilómetros de mar, lo que laceró de sobremanera la identidad isleña y las dinámicas económicas y culturales de las islas. Sin embargo, la tensión se disipó con la decisión de la Corte de negar las intenciones de Nicaragua y con ello salvaguardar a las islas.
Los actos de celebración fueron constantes y la felicidad embargó a la comunidad, quienes recibieron un parte de tranquilidad con este veredicto que algunos esperan sea un punto final en el conflicto entre ambos países.
«Recibimos este fallo con beneplácito. Empezamos de ahora en adelante a escribir un capítulo de hermandad, de reconciliación. Necesitamos acercarnos a ese pueblo nicaraguense que anteriormente formaba parte de nosotros, todos somos pueblo raizal», indicó el Secretario de Turismo de San Andrés, Juan Enrique Archbold.

