En San Andrés se llevó a cabo una salida de campo que reunió a representantes del Proyecto de Cooperación Triangular Japón–Colombia–Caribe, junto con CORALINA, JICA, UNGRD, Parques Nacionales Naturales, aliados técnicos y miembros de la comunidad local.
El objetivo fue claro: mirar de cerca cómo están los ecosistemas marinos y costeros de la isla, qué desafíos enfrentan y qué avances se han logrado en su recuperación.
La jornada comenzó en el Parque Natural Regional Old Point, un sitio que refleja parte de la historia ambiental de San Andrés. Allí se revisaron los impactos que sufrió el lugar por contaminación y manejo inadecuado de aguas residuales en décadas pasadas, así como los resultados del plan de restauración de manglares que ha permitido recuperar áreas afectadas.

El recorrido continuó hacia El Palito, donde los participantes observaron los daños que generan las anclas de algunas embarcaciones turísticas sobre los pastos marinos. Esta parada abrió una conversación necesaria sobre la regulación de actividades náuticas y la urgencia de promover prácticas más respetuosas con el entorno.
Luego, el grupo visitó Cayo Acuario, un sitio donde las presiones del turismo masivo y la erosión costera son evidentes. Más adelante, se contrastó esta realidad con Johnny Cay Park, considerado un ejemplo positivo en la gestión ambiental y el control de visitantes.

La jornada cerró con una inmersión para revisar el estado de los corales. Los técnicos de JICA y las entidades participantes pudieron identificar zonas afectadas, corales en proceso de recuperación y los avances de los esfuerzos conjuntos de restauración.
Este recorrido dejó claro que los ecosistemas marino–costeros de San Andrés siguen enfrentando grandes desafíos, pero también que hay trabajo, conocimiento y cooperación internacional puestos al servicio de su recuperación. El cuidado del mar es una tarea compartida, y cada acción responsable contribuye a construir un Caribe más saludable y resiliente.


