Cultura, deporte y sabor isleño en un solo evento que puso al archipiélago en el mapa mundial
El pasado domingo 15 de junio, San Andrés vivió una jornada histórica con el gran cierre del primer IRONMAN 70.3 celebrado en la isla. No solo fue una competencia deportiva de alto nivel, fue una verdadera celebración de nuestra gente, nuestra cultura y el poder de transformar el turismo desde la identidad.

Desde muy temprano, el ambiente se llenó de energía. Aunque la natación fue cancelada por motivos climáticos —lluvias intensas y vientos fuertes—, eso no detuvo a los más de mil atletas que siguieron adelante con el recorrido en bicicleta y la carrera a pie. El espíritu del Caribe les acompañó en cada paso, entre palmas, colores y el aliento de toda una comunidad.
La competencia dejó momentos inolvidables: Martin Kremenchuzky, triatleta argentino con discapacidad visual, nos regaló una lección de vida y coraje. Vaniela Vargas Trejos brilló como referente del alto rendimiento. Y Sue Ilet Archbold, orgullo local, se ganó el corazón de todos al clasificar oficialmente al Mundial de Triatlón en Marbella, llevando el nombre de San Andrés aún más lejos.

Pero el IRONMAN fue mucho más que una carrera. La isla se transformó en una expo cultural y turística, con música, danza, artesanías, emprendimientos locales y las tradicionales fair tables lideradas por nuestras matronas, que ofrecieron a propios y visitantes lo mejor de la gastronomía isleña.
Desde la estrategia ‘Vas a amar San Andrés Islas’, la Secretaría de Turismo reafirma su apuesta por un modelo de turismo que no se queda solo en el paisaje, que vibra con su gente, que se construye con manos isleñas y que hoy se proyecta al mundo como un destino donde el deporte, la cultura y la identidad caminan juntos.
San Andrés lo logró. Y lo hizo a su manera: con fuerza, con alma y con sabor.


