La tecnología se abre paso entre las comunidades. Cada vez es más común observar la incorporación en los procesos de trabajo de herramientas como internet. Pensar en un futuro es mirar hacia un horizonte en que la vida estará poco a poco dejando lo análogo para centrarse en alternativas digitales.
Según el último informe de We Are Social un 74 % de la población colombiana usa redes sociales, es decir 38,45 millones de personas. En promedio, los usuarios permanecen 3 horas y 32 minutos en las plataformas sociales a diario. La mayoría son mujeres, con 51,7 %. El 48,3 % de los usuarios son hombres y usamos un promedio de 8 plataformas distintas. Lo anterior nos brinda un panorama claro de que el país camina en una era en la que internet es piedra angular y, por consiguiente, es preciso aprovechar este interés para afianzar políticas que permitan apoyar estos procesos y rentabilizarlos.
Ahora bien: ¿cómo generar ganancias a partir de esta tendencia del uso de internet? La respuesta puede estar relacionada al concepto de nómadas digitales. Según la BBC, los nómadas digitales son tipos diferentes de trabajadores. Algunos son autónomos o contratistas independientes; otros son emprendedores que crean su propia empresa; y otros trabajan en puestos remotos a tiempo completo para empresas de todo el mundo. Tal como se ve, estas personas recorren el mundo descubriendo nuevos lugares y fomentando el turismo.
Esta evolución no ha sido esquiva al país que busca cómo potencializar estos tipos de turismo y para ello se creó la visa para nómadas digitales (que no debe confundirse con un permiso de trabajo), para fomentar la llegada de estas personas al país; al unísono destinos como Medellín y Cali se han perfilado para recibir a este público, aunque no sería fantasioso pensar que otros lugares pudieran sumergirse en esta dinámica y convertirse en receptores de este tipo de turismo.
Hay que aprovechar las oportunidades y siguiendo la política nacional de conectar a las regiones no sería idílico pensar en un futuro en el que además del sol y playa, Colombia se transforme en un destino apetecido por sus bondades como lugar de negocios y conexión; aunque para San Andrés se tendría que revisar las particularidades de su sistema de control poblacional, no es descabellado imaginar un futuro en el que la isla sea un gran centro de pensamiento digital e imán de negocios.

