Desde hace varios años en San Andrés se llevan a cabo diferentes jornadas de caza del pez león para tratar de controlar su población en el Archipiélago ante la amenaza que representa para los ecosistemas marinos.
El origen
El pez león es una especie proveniente de los arrecifes y grietas del Indo-Pacífico y se ha extendido desde hace varias décadas a las aguas de todo el mundo. Según la Universidad Nacional (UNAL), en el país se registraron los primeros avistamientos en 1985 y desde ese momento se ha presentado un crecimiento acelerado de las poblaciones.
Las teorías sobre su llegada al Caribe Colombiano indican que, posiblemente, fueron introducidos más de una pareja de la especie y que poco a poco fueron reproduciéndose en esta zona del país y, por esa misma vía, llegando al Archipiélago.
La preocupación sobre su presencia en el Departamento resulta de su dieta: el pez león tiene como parte de sus alimentos a especies de gran valía para las ínsulas como el mero y pargo; este comportamiento ha generado, de la mano de la sobrepesca, una disminución en la cantidad de peces de estas especies en San Andrés.
Como parte de las investigaciones al respecto, entre 2016 y 2020, la bióloga marina Diana Bustos Montes, doctora en Biología Marina de la UNAL, evaluó cómo la calidad de la dieta de este pez y su estrategia reproductiva potencian el éxito de la invasión y afirmó que al pez león se lo puede comer un mero adulto, por ejemplo, pero la tasa de crecimiento de este es casi la mitad del primero, lo que se convierte en una de las desventajas de las especies nativas y lo que ha provocado el desequilibrio ambiental en el Caribe.
Los esfuerzos
Como parte de los esfuerzos por controlar la población de pez león en las islas, instituciones como la Fuerza Aeroespacial de Colombia, la Armada de Colombia y la Agencia de Ecoturismo “Lion Fish Expeditions”, por mencionar algunos, han hecho grandes esfuerzos por tratar de contribuir a la protección de la fauna marina a través de diferentes jornadas de caza de esta especie.
Buzos certificados y expertos sobre esta temática han tomado la delantera y, desde hace varios años realizan estos encuentros por la vida marina. Descendiendo a profundidades superiores a los 5 metros, capturan al pez león que transita por varias temperaturas y no tiene depredador natural.
Es preciso anotar que, según la UNAL, el fomento de la caza de este pez es fundamental para tratar de controlar su reproducción. La carne de esta especie es muy apetecida y puede prepararse de muchas formas y, al mismo tiempo, en la isla hay diferentes emprendimientos que han comenzado a usar las espinas de este con el fin de realizar artesanías o artículos de bisutería.

