Antonio Colmenares Martínez
El regreso de los cruceros a San Andrés es una esperanza para sacudirse de la nostalgia y poner todo el optimismo en el horizonte de la recuperación económica, necesaria, responsable, seria, que incluye muchos elementos, entre ellos este de los gigantes del mar que arriban con la energía especial de extranjeros ávidos de hacer amigos nuevos.
Es importante, más allá de la nostalgia y el romanticismo, tener en cuenta el gran aporte a la economía isleña que representa la llegada de cruceros, pero el tiempo que durará su regreso es incierto, debido el golpe que esa industria sufrió por motivo de la pandemia del covid19 y que obligó el cese de operaciones.
Sin embargo y de acuerdo con la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros -CLIA-, las pérdidas superaron los 80 mil millones de dólares en solo la actividad económica, además de 518 mil puestos de trabajo y 23 mil millones de salarios.
De acuerdo con un reciente informe de CLIA es posible que se estrenen en este año 2021 al menos 20 nuevos barcos oceánicos, que sumados a otros 250 de la gran flota, estarían operando hacia el fin de este año.
Desde luego será una renovada industria con todos los protocolos de bioseguridad para garantizar la tranquilidad de los pasajeros, así como de las tripulaciones.
Para San Andrés estas expectativas son alentadoras porque la llegada de cruceros deja, aparte de la alegría de recibir a los gigantes del mar, representa estímulos económicos y ganancias adicionales por la prestación de servicios especiales a los turistas.

