Por Laura Restrepo
Una tradición ancestral está siendo revitalizada por la organización Raizal Youth Organization, quienes, a través de un esfuerzo colectivo, han dado nueva vida al pan de fruta (breadfruit). Comercializado bajo la marca registrada Bush Bag, este proyecto no solo destaca el valor cultural de la fruta, sino también su potencial para impulsar la economía local y conectar a la comunidad con su tierra.

El pan de fruta, introducido en la isla durante tiempos de trabajo forzoso, ha sido parte integral de la dieta isleña, deleitando tanto a locales como a visitantes. Sin embargo, lo que el equipo de jóvenes de Raizal Youth ha logrado es una auténtica revolución culinaria. Han transformado esta fruta tradicional en un producto innovador, versátil y de larga duración, que puede conservarse hasta seis meses gracias a la congelación.

Con la creación de productos como snacks y tajadas fritas congeladas, Bush Bag ha logrado darle un valor agregado al pan de fruta, preservando su sabor único mientras lo hacen accesible fuera de la temporada de cosecha. “Nuestro objetivo es mantener el sabor auténtico y mostrar las infinitas posibilidades que tiene este fruto”, Sham Forbes Francis, integrante de este gran equipo de emprendedores, describiendo el meticuloso proceso de cosecha en su punto de maduración ideal. La iniciativa no solo ha permanecido en las costas de San Andrés, sino que ya ha llegado a ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, con miras a expandirse a mercados internacionales.
Este proyecto no ha sido fácil. Los desafíos logísticos en una isla implican altos costos de producción y envío, pero el colectivo ha demostrado que con creatividad y trabajo en equipo se puede superar cualquier obstáculo. Además, invitan a la comunidad a ser parte del proceso, incentivando a quienes poseen árboles de breadfruit a sumarse a esta iniciativa.
Bush Bag no es solo un negocio, es un testimonio del poder de la juventud Raizal para transformar su entorno, preservar sus tradiciones y crear nuevas oportunidades económicas. Con cada bocado de pan de fruta, ya sea en un snack o en un plato tradicional, San Andrés fortalece su lugar en el mundo, demostrando que en sus raíces está su verdadera fuerza.

