El Departamento no atraviesa por su mejor momento en llegada de turistas. La salida de operación de algunas de las aerolíneas con mayor flujo de vuelos hacia el Archipiélago ha derivado en una disminución en el ingreso de visitantes al territorio. Diversos han sido los espacios de concertación para tratar de encontrar una luz al final del túnel y, uno de ellos, es la declaratoria de San Andrés como zona de frontera.
Desde que empezó la vorágine de acontecimientos aéreos en el país, San Andrés se erigió como uno de los destinos con mayor afectación, pues su principal puerta de entrada es el aire y su motor económico, el turismo. Otrora la frecuencia de vuelos oscilaba en más de 20, sin embargo, actualmente se batalla por superar los 15 diarios; cifra que, aunque no menor, no representa per se la salida a los problemas económicos del Archipiélago.
Meses atrás, llegaron a la isla varios Ministros con el fin de socializar un borrador de decreto que incluía a San Andrés como Zona de Frontera, hecho que ayudaría al territorio a superar esta coyuntura pues traería una serie de prerrogativas, como la disminución en el costo del combustible para las aerolíneas y, en ese sentido, una baja en el precio de los tiquetes para el consumidor final.
El tiempo ha pasado y todavía el citado documento no deja de ser un borrador, no obstante, hace algunas semanas se emitió otro decreto que contempla las disposiciones para que los Departamentos puedan solicitar ser Zona de Frontera, lo que quiere decir que establece los parámetros para que las islas puedan iniciar el proceso. Inmediatamente, las autoridades locales siguieron la hoja de ruta y empezaron las acciones; primeramente, con una carta a la Cancillería para dar el primer pinito de esta materia.”
La espera ha sido larga durante este lapso. La economía avanza a gatas y se siente la soledad en muchos escenarios, hecho que genera preocupación entre la comunidad que espera revertir esta coyuntura y que mejores tiempos vengan. La inclusión de San Andrés como Zona de Frontera representa una alterativa palpable en este proceso que, aunque será de larga recuperación, necesita iniciar lo más pronto posible.
La mejor reflexión que nos queda en este periodo es prepararnos lo mejor posible para no solo ofrecer un destino más allá del sol y playa, sino también para brindar una experiencia superlativa de atención al visitantes, como la que ya realizan algunos, que siembre en ellos el deseo de regresar y, en los demás, la intención de hacerlo.
Por: Juan David Herrera Menase

