Con la llegada de los meses más cálidos, las playas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina reciben a visitantes muy especiales, las tortugas marinas, que regresan a desovar en la tierra que las vio nacer. Este fenómeno natural es uno de los mayores tesoros del Archipiélago y simboliza la conexión profunda entre el mar y la vida en la isla.
La Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago (Coralina), hizo un llamado a residentes y turistas para proteger este vital proceso. Entre las principales amenazas que enfrentan las tortugas están la contaminación en las playas, la luz artificial que las desorienta, y la manipulación indebida de nidos y huevos.
Por ello, se invita a toda la comunidad a tomar medidas sencillas pero clave:
• Evitar encender luces cerca de la costa durante la noche.
• No intervenir ni mover los nidos o las crías.
• Mantener las playas libres de basura.
Las tortugas hembras vuelven a la misma playa donde nacieron para depositar sus huevos, un acto que garantiza la continuidad de su especie. Cada huella y cada nido son una muestra de esperanza y un recordatorio de la importancia de conservar nuestro patrimonio natural.
“Proteger a las tortugas marinas es cuidar el futuro del mar Caribe y honrar nuestra riqueza natural. Cada esfuerzo cuenta y depende de todos”, destacan desde Coralina.
Este momento mágico es también una oportunidad única para que locales y visitantes fortalezcan su vínculo con la naturaleza y fomenten un turismo consciente y responsable.

