Jean Padilla no fue triatleta toda su vida. Durante su infancia y adolescencia, su principal enfoque fue el fútbol. Jugó en Medellín, participó en procesos competitivos y llegó a disputar una pretemporada profesional en Panamá. Sin embargo, con el tiempo, su rumbo deportivo tomó una dirección inesperada.
“Desde niño he sido muy activo. Jugaba fútbol, era mi deporte principal”, recuerda Jean. Pero una invitación casual cambió su perspectiva. “Un día, unos amigos —Rosita y Cristian— me invitaron a salir a trotar. Yo les dije: ‘¡Ah no! ¿Correr? Qué pereza.’ Pero igual salí. Y en esa primera salida me dijeron: ‘Ey, tú tienes buen potencial.’ Cristian llevaba casi 10 años trotando y se sorprendió de mi rendimiento.”
Esa experiencia fue el inicio de algo más grande. Aunque al principio trotar no le gustaba, todo cambió cuando decidió inscribirse en una carrera local de 5 kilómetros en el barrio Obrero. “La gané. Ahí me empezó a gustar el ambiente, el reto”, cuenta. A partir de ese momento, comenzó a entrenar con más constancia y a tomarse el atletismo más en serio.

Con el tiempo, Jean se involucró en el triatlón, inicialmente participando en equipos de relevos donde contribuía en natación y trote, ya que aún no tenía bicicleta propia. En una de esas competencias logró subirse por primera vez al podio, lo que despertó una nueva ambición.
“Llegó un punto donde me pregunté: ¿Voy a seguir entrenando por entrenar o quiero tomar esto en serio? ¿Quiero ser un deportista más o destacar de verdad? Esa fue una decisión importante en mi camino”, aseguró.
Tras conseguir su primera bicicleta hace menos de un año, Jean se ha dedicado por completo al entrenamiento de triatlón. Organiza sus semanas con hasta nueve sesiones entre natación, ciclismo y carrera. Ha encontrado en San Andrés un entorno ideal para prepararse. “Tenemos el mar gratis, las vías para rodar, todo está cerca. Es un gimnasio natural que muchos no valoran, pero que es perfecto para entrenar”, señala.

En 2024 completó su primer Ironman 70.3 con un tiempo destacado de 4 horas y 45 minutos. Aunque la natación fue cancelada por condiciones climáticas, cumplió con los 90 km de ciclismo y los 21 km de trote. Para Jean, fue una experiencia transformadora.
Con la reciente obtención de su visa estadounidense, tiene en la mira su próximo gran reto: la Media Maratón de Miami, en enero de 2026. Además, su meta a largo plazo es clasificar a una Six Majors Marathon, y eventualmente, completar un Ironman Full, la prueba más exigente de la disciplina.
Aunque reconoce que en la isla aún falta una estructura deportiva sólida, como una liga de triatlón o programas sistemáticos de formación, Jean confía en el potencial de su comunidad. “Aquí hay talento, solo falta apoyo y orientación. La gente a veces se frustra porque quiere empezar y correr a ritmos altos, pero esto es paso a paso”, afirmó.
Hoy, Jean Padilla representa una nueva generación de deportistas isleños. Su historia es testimonio de cómo una invitación casual a trotar puede transformarse, con disciplina y propósito, en una carrera deportiva seria y con proyección internacional.


