Llega diciembre al Departamento insular y con este se asoman los deseos, recuerdos y realidades de un 2023 con altas y bajas.
Se encendió el alumbrado navideño en San Andrés en sectores como la peatonal, avenida Francisco Newball y La Barracuda, por mencionar algunos sitios en los que desde ya se vive el ambiente navideño.
El color se toma las calles de la isla y surge un olor a esperanza y prosperidad sobre el futuro del Departamento en lo social, económico, deportivo y, por supuesto, ambiental. El año deja una historia de contrastes en los que en muchos momentos se sufrió por la falta de turistas y, en otros, se respiró un aire de recuperación y ánimo.
Diciembre no es un mes cualquiera, es el último peldaño de un 2023 que deja grandes enseñanzas, tales como la necesidad de fortalecer la oferta turística y la necesidad de tener mayores conexiones aéreas con el resto del país y el mundo para tratar de evitar crisis como la que se vivió este año.
Farolitos, luces y mucha vida adornan las calles de San Andrés. El sabor a sal de la brisa se torna dulce, sabe a natilla, buñuelos y buenos deseos de un mejor Archipiélago en el que las oportunidades florezcan para todos y, en especial, para aquellos emprendimientos afectados por la disminución en la llegada de turistas y la grave situación que eso generó.
Aunque las islas no tienen una gran incidencia de la pólvora, el llamado a la precaución nunca estará demás y por ello el mensaje de prevención y cuidado de los más jóvenes es fundamental, pues si se toman las medidas necesarias, es posible concluir de la mejor manera este año.

