Las islas están llenas de naturaleza. Playas, tierra y vegetación, todo hace parte de un poderoso ecosistema.
En paralelo a esto, uno de los aspectos más destacados del Archipiélago es la utilización de plantas medicinales; Sorryl, Mary Gold, Mint Tea, por mencionar algunos, son parte de esa tradición histórica de usos y costumbres del Departamento.
Hablando del Sorryl, se trata de una planta fuerte y caracterizada por su color rojo profundo y su sabor potente que se prepara en bebidas frías o calientes lista para el consumo humano. Es muy popular en las islas del Caribe y se calcula que su periodo de cosecha se da entre noviembre y febrero de cada año, por lo que es más común observarla en San Andrés durante este lapso.
La Mary Gold no se queda atrás. Sus tonos amarillos dan la ilusión de ser oro y la forma de sus pétalos hacen juego con el sol. Se da en climas cálidos, como el local, y tiene propiedades antiinflamatorias que ayudan al flujo digestivo, además de su uso cosmético. Se usa en infusiones.
Por otra parte, emerge el Baasly que guarda una estrecha relación con el territorio y se ha mantenido vigente a través de los años gracias a la transmisión de saberes entre generaciones. Es posible encontrarla en muchas casas raizales, lista para añadirse a preparaciones culinarias como el rondón o sopas.
San Andrés, con su tierra fértil, es caldo de cultivo para la germinación de diferentes plantas medicinales usadas por la comunidad raizal como parte de sus tradiciones. Década tras década, se guarda la memoria viva del conocimiento de los antepasados sobre cómo curar y prevenir algunas patologías respiratorias y no tan graves. El uso de estas alternativas es el reflejo de que en el Archipiélago se conservan visiones y relaciones determinantes con la naturaleza.

