Lo más importante ahora, cuando aún el virus no ha sido derrotado, pero se requiere de mover el motor de la industria turística, es la unión de los sectores turísticos para intercambiar conocimientos, protocolos riesgos y beneficios.
Hay evidencias de esfuerzos para reabrir por parte de las administraciones en los destinos turísticos como San Andrés en donde las cifras de contagio permanecen y marcan un pico que no estaba previsto dentro de ninguna de las proyecciones que se hicieron con anterioridad.
Este esfuerzo gubernamental sin lugar a dudas ayuda a reactivar el sector turístico con la insistencia para adecuarse al cumplimiento de estrictos protocolos de bioseguridad.
La crisis que planteó para las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina el covid19 debe ser una oportunidad para mejorar, con base en nuevas capacitaciones, todas las líneas de servicio, empezando por una amable atención a los turistas, ofertas novedosas de posibilidades de disfrutar el destino, alternativas de actividades diarias, entre otras necesidades urgentes si se quiere tener éxito en la reactivación económica.
Otras de las alternativas para enfrentar los retos son la innovación, la tecnología y la transformación digital, fundamentales para brindar ofertas con garantía de bioseguridad y aminorar la estigmatización del turista que puede ser considerado como una especie de vector de la pandemia.

