Se acerca el final del año 2023. Muchos momentos importantes en materia turística han acontecido y es por ello que nos permitimos hacer una revisión de los acontecimientos que marcaron esta vigencia.
El comienzo
El año iniciaba con altas expectativas por las buenas sensaciones quehabía dejado 2022, donde se alcanzó la cifra histórica de más de 1.200.000 (un millón doscientos) turistas que llegaron al Archipiélago. Sumado a esto, se proyectó un buen balance debido a la designación de San Andrés como Destino Invitado de la Vitrina Turística de Anato, uno de los eventos más importantes de la industria en el continente.
Tal como se ve, los augurios eran más que favorables y cada uno de los renglones económicos se perfiló para ello; comerciantes de todo tipo aguardaban por una buen comportamiento en la llegada de visitantes al territorio insular, pero sin embargo se presentaron algunos impases.
La crisis aérea
Daba sus primeros respiros febrero cuando comenzaron a circular rumores de una profunda crisis en la aerolínea Viva Air; el salvavidas parecía ser la integración con Avianca, pero esto no sucedió ni en el momento, ni en los meses siguientes. Ante la andanada de comentarios, desde la empresa y, también por parte de las autoridades, se dio «un parte de tranquilidad» sobre la continuación de los servicios de la misma, lo que por supuesto no ocurrió.
A finales de mes, se anunció el cese de operaciones y con ello decenas de pasajeros en todo el país quedaron a la deriva y, como en el caso de San Andrés, represados en el aeropuerto.
Ultra Air, el otro golpe
No terminaba de sanar la herida dejada por Viva Air cuando a finales de marzo Ultra Air indicó que cesaría sus operaciones a raíz de problemas económicos. Es preciso anotar que ambas aerolíneas (Viva y Ultra) sostenían la mayoría del flujo aéreo hacia el Departamento insular y, por esa vía, se presentaron también represamientos en el aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla, de la isla. La historia se repitió y fueron necesarios diferentes vuelos humanitarios para evacuar a los pasajeros que se quedaron atrapados en el Archipiélago.
Duros meses
Lo que siguió no fue alentador y se llegó a una reducción aproximada del 48% en la llegada de turistas en el mes de abril con relación al mismo periodo del año 2022. La tendencia osciló entre los 70.000 visitantes por mes, mostrando una caída para el comercio local.

Como parte de las estrategias se pensó en incluir al Archipiélago como Departamento de Frontera con el fin de ayudar a solventar la crisis, mismo acontecimiento que se materializó el 7 de junio del año en curso.
La recuperación
Los últimos meses del año mostraron un incremento en la llegada de turistas llegando, incluso, en diciembre, a superar la misma cifra de 2022 en más de 1.000 (mil) personas.
Los gremios comenzaron a mostrar una recuperación como es el caso del sitio turístico del Hoyo Soplador donde anteriormente se vivió una fuerte crisis que llevó, incluso, a tener que hacer turnos entre operadores del lugar porque no había suficiente flujo de turistas.
De esta manera, se cierra un 2023 de grandes enseñanzas en el que se aprendió a convivir entre la baja de turistas y también que reinventar la oferta no es una opción, sino más bien una necesidad del destino. Noticias como la escogencia de San Andrés como Playa Líder en los «World Travel Awards» y el mantenimiento del Parque Natural Regional Johnny Cay del galardón de «Blue Flag» son caminos que marcan la ruta a seguir en 2024, en el que se espera, como siempre, que la divina providencia siga protegiendo a las islas.

