La quijada de caballo o más conocida culturalmente como ‘jawbone‘, es un instrumento tradicional de percusión usado en la música afrocaribeña y raizal de San Andrés, especialmente en ritmos como el mento, calipso y música tradicional isleña. Se elabora a partir de la mandíbula seca de un caballo (o a veces burro), aprovechando el sonido vibrante de sus dientes al ser golpeados o raspados.
Anatomía de la quijada de caballo

- Mandíbula o estructura ósea principal
Es la base del instrumento. Corresponde al hueso maxilar inferior del caballo, completamente seco. Su forma alargada facilita sostenerlo y generar resonancia. - Dientes sueltos (resonadores naturales)
Son la parte más importante del sonido. Cuando la quijada está bien seca, los dientes quedan ligeramente flojos y vibran entre sí, creando un sonido característico de traqueteo. - Zona de golpeo
Parte lateral del hueso donde el músico golpea suavemente con la mano o un palillo para hacer vibrar los dientes. - Área de raspado
En algunos estilos, se raspa la superficie dentada con un palo o varilla, produciendo un sonido rítmico parecido al güiro. - Empuñadura o agarre
Generalmente se sostiene por el extremo más estrecho del hueso para permitir que el resto de la quijada quede libre y resuene.
¿Cómo produce sonido?
- Golpeándola: los dientes vibran y chocan entre sí.
- Sacudiéndola: genera un efecto de cascabel seco.
- Raspándola: produce un ritmo áspero y continuo.
En San Andrés, este instrumento hace parte de la memoria sonora raizal y suele acompañar tambores, maracas y otros instrumentos tradicionales en presentaciones culturales y festividades. También representa una conexión con las raíces afrocaribeñas de las islas.







