La agricultura en San Andrés es más que labrar la tierra, se trata de una relación ancestral de los isleños con el territorio, una actividad que, a pesar de no llevarse las primeras planas de las noticias, representa gran parte del folclor isleño.
Sembrar. Cosechar. Dos caras de una misma moneda. Parece una ecuación monótona, pero no es así, la agricultura guarda mucho del conocimiento de los antepasados que poblaron el Archipiélago, ahí inicia esta historia. Neal Gómez no es un agricultor cualquiera, lleva más de 10 años dedicado a esta labor de vida, aunque confiesa que, desde muy niño, impulsado por sus abuelos, tuvo relación con el campo. Con un tono dicharachero cuenta que se siente muy feliz de su profesión.
Pero acá no acaba todo. Neal, curioso de encontrar maneras de potencializar sus cultivos, se topó con una técnica de siembra que practica desde hace varios años: el mulching. Generalmente, en los cultivos se utilizan quemas con el fin de ayudar al crecimiento de lo sembrado, ese el conducto regular; sin embargo, el mulching se decanta por cubrir las parcelas con material vegetal que posteriormente se convierte en abono con el fin de que naturalmente los cultivos absorban los nutrientes y crezcan de mejor manera.
Historias como las de Neal demuestran que el campo en San Andrés está más vivo que nunca. La ruralidad emerge entre la avasallante urbe y se mantiene firme. Sembrar siendo amigable con el medio ambiente es posible, y relatos como este dan fe de ello.

