En la II sesión de la Comisión Intersectorial para la Reforma Agraria y el Desarrollo Rural, se anunciaron medidas clave para impulsar el desarrollo sostenible en el Archipiélago de San Andrés y Providencia. Estas acciones forman parte de la ‘Revolución por la vida’, una iniciativa que busca mejorar la calidad de vida de las poblaciones rurales y étnicas del país, con un enfoque regional que responde a las necesidades específicas de cada territorio.
Para San Andrés y Providencia, se promoverá la agroecología como base de la reconstrucción de la isla. Esta estrategia prioriza un modelo agrícola respetuoso con el entorno natural, aprovechando los recursos de manera sostenible y fortaleciendo la seguridad alimentaria. La agroecología, además de contribuir al desarrollo económico, será una herramienta clave para restaurar áreas degradadas y promover prácticas agrícolas que beneficien tanto al medio ambiente como a la población local.
De igual manera, se implementarán políticas específicas para proteger el sector pesquero, reconociendo su vital importancia para la economía y la cultura del archipiélago. Estas políticas darán prioridad a la población raizal, garantizando que se respeten sus derechos sobre los recursos marinos y se fomente el uso sostenible de los mismos. La pesca artesanal, una actividad fundamental para las comunidades locales, será uno de los sectores más protegidos y apoyados por estas nuevas medidas.
En conjunto, estas iniciativas buscan no solo mejorar la calidad de vida de los habitantes del archipiélago, sino también proteger sus recursos naturales, fortalecer su economía y asegurar que el desarrollo sea inclusivo y respetuoso con la cultura local. Estas políticas responden a las necesidades de San Andrés y Providencia, promoviendo un equilibrio entre desarrollo y conservación ambiental, al tiempo que se preserva la identidad y los derechos de la población raizal.
Este enfoque se enmarca dentro de una estrategia más amplia que abarca todas las regiones del país, con medidas específicas para cada una. En el Caribe y Magdalena Medio, por ejemplo, se impulsará la creación de distritos agrarios para mejorar la distribución de tierras, mientras que en la Amazonía se promoverá un plan para estabilizar la frontera agrícola y rehabilitar ecosistemas forestales. Cada región se beneficiará de acciones puntuales que buscan transformar la ruralidad y garantizar el bienestar de sus habitantes.

