San Andrés es un destino paradisiaco. La pulcritud de sus playas se funde con la belleza de sus paisajes en un idílico canto de la naturaleza. Las palmeras están por todos lados; por su puesto, estamos en una isla y, una de sus características principales, es la presencia de estas palmas y sus frutos.
Pero más allá de lo que se piensa, el coco en San Andrés no está viviendo su mejor momento. La producción de este fruto ha bajado debido a factores como la falta de nutrientes del suelo y el poco espacio para crecer en los terrenos. Sí, parece una inconsistencia abismal decir que el coco en la isla está escaseando, pero la realidad lo dicta.
En búsqueda de encontrar soluciones ante esta problemática, se vienen implementando algunas acciones concretas en sectores específicos de la isla donde se presenta este desabastecimiento: “Hicimos un estudio con el ICA y nos dimos cuenta que hay un problema de espacio y nutrientes en los cocoteros. Veníamos explotando los cocos, pero nadie se detuvo a alimentarlos. No se abona y eso genera enfermedad en algunas de las palmas. Tenemos un proyecto para solventar esta problemática por alrededor de 1.500 millones de pesos”, indicó el Secretario de Agricultura y Pesca de San Andrés, Marcos Robinson.
Si ve un coco en la isla alégrese porque es un privilegio por estos días, ya que el proceso natural para su germinación está en peligro, hecho que funge como recordatorio de que los recursos no pueden ser explotados indiscriminadamente sin una retribución, sino que se necesita de un compromiso de todos para hacerlos sostenibles.

